Han pirateado mi novela Los últimos de la EGB.
Al principio, me molestó bastante.
Había sido un proyecto de tres años de trabajo.
Un proceso lleno de sacrificios, de horas de dedicación, de decisiones difíciles. Me había entregado por completo a cada página, y ver que todo ese esfuerzo se compartía sin ningún tipo de reconocimiento ni compensación me hizo sentir como si mi trabajo fuera menospreciado. Pero luego pensé:
«Jose, ¿realmente qué quieres hacer con tu novela?».
Y la respuesta fue bastante clara. Lo que más quiero es que llegue al mayor número posible de lectores. No me importa tanto cómo ni por dónde, sino que las emociones que intenté transmitir, con todo el esfuerzo y sufrimiento que supuso, puedan llegar a alguien y ser comprendidas.
Con este planteamiento, pude relativizar un poco el asunto del pirateo y convencerme de que, en el fondo, podría ser
una alternativa para que más personas me lean.
A fin de cuentas, si alguien descarga mi libro de manera ilegal, al menos está accediendo a él. No es el escenario ideal, pero si lo que busco es que más personas conozcan mi trabajo, esa es una forma de conseguirlo. Pensé que, quizá, podría ser una vía indirecta para alcanzar más lectores.
Sin embargo, al reflexionar más profundamente, me di cuenta de que el libro pirateado, en realidad, no me está sirviendo de mucho. Siendo sincero, ¿cuántos lectores piratas voy a conseguir realmente? ¿Unos mil, tal vez dos mil? Pero ¿qué pasa con esos lectores?
La mayoría no me van a ofrecer el tipo de visibilidad que necesito como escritor, sobre todo cuando soy desconocido.
Y eso, a la hora de aumentar mi presencia en plataformas como Amazon, es crucial. Porque no nos engañemos,
Los escritores emergentes necesitamos visibilidad en plataformas como Amazon.
Tener dos mil descargas piratas no genera ningún tipo de visibilidad en ese espacio.
No tener ventas afecta directamente al posicionamiento del libro en el algoritmo de Amazon, que es donde realmente se juegan las oportunidades para un escritor que está comenzando.
¿Sabéis cuál es el precio de mi novela? Apenas 2,49 €.
No estamos hablando de una cifra exorbitante. Lo que quiero destacar es que, si en lugar de comprarla por ese precio, se opta por descargarla de forma pirata, no solo se está dejando de apoyar a un escritor, sino que se está impidiendo que esa obra llegue a más personas. No quiero centrar este tema únicamente en mi libro, porque hay muchos escritores desconocidos con novelas de calidad que luchan por llegar a su público. Cada vez que alguien descarga un libro pirata, en lugar de comprarlo por 2,49 €, o menos, está dejando de apoyar a esos escritores. Y, lo que es peor, está contribuyendo a que muchos de ellos nunca lleguen a ser visibles. ¿Cuántos escritores con gran potencial se habrán quedado por el camino por no tener esa visibilidad? ¿Cuántos trabajos valiosos se han perdido?
Al final, me he enfadado otra vez. Porque, aunque trato de racionalizarlo.
Que mi libro esté pirateado no me beneficia.
Y, lo que es aún más importante, tampoco beneficia a la literatura en general. El pirateo silencia proyectos creativos de calidad, y no solo me afecta a mí, sino que impide visibilizar a otros escritores desconocidos que, como yo, tienen mucho que decir. La verdadera amenaza no es que alguien lea mi libro sin pagar, sino que esa acción está contribuyendo a borrar voces literarias que podrían enriquecer la cultura. Al final, lo que necesitamos los escritores es ser leídos, pero también ser valorados y apoyados de manera justa.