Dispongo de una hoja de Excel en la que voy añadiendo los libros que quiero leer. Gracias a esta hoja, en cuanto termino un libro, acudo a mi Excel y, dependiendo de lo que me apetezca leer, selecciono uno y lo devoro.

Esta mañana he apuntado una novela nueva que quiero leer y me he dado cuenta de que la lista de libros pendientes es exageradamente larga. A esto hay que sumarle los títulos nuevos que irán saliendo.

Mi lista de lecturas pendientes es interminable.

Puedes decirme que, con cuarenta años, tengo tiempo suficiente para leer todo lo que desee; pero, después de sopesarlo, me he dado cuenta de que no me va a dar tiempo a leer todo lo que quiero. Por esta razón, he tomado una determinación:

No voy a releer ningún libro. Por mucho que me guste, no lo haré. 

Hay muchas emociones por experimentar en novelas nuevas, personajes que se nos van a meter muy dentro del corazón, y creo que el tiempo que me queda —que espero que sea mucho— lo voy a dedicar a descubrir historias nuevas.

¿Opináis que es una elección equivocada?